PROGRAMAS TRADICIONALES DE CRÉDITO
Cuando la Fundación del Centavo nació en 1963, fue la necesidad crediticia por parte del campesino pobre la que le dio la vida.
A lo largo de todos esos años ya pasados, aunque ha habido otras actividades en su camino, tratando de resolver necesidades de otra índole y respondiendo a planteamientos diferentes en el enfoque desarrollista, al final convencida de la necesidad del crédito a los campesinos, siempre ha mantenido tales programas, introduciendo modalidades y características particulares a fin de hacer más efectiva la ayuda en la gente de campo.
Se empezó con créditos a grupos pequeños que presentaron proyectos agrícolas, industriales o comerciales específicos.
Luego los grupos crecieron y se constituyeron en “Solidarios y Mancomunados” para ofrecer una mejor garantía de recuperación.
Hubo de todo, grupos responsables y otros menos responsables que tuvieron dificultades para pagar, ya sea por fallas de cosecha, precios etc. o que falló el concepto solidario.
En los últimos 14 años desde 1993, los resultados han mejorado notablemente habiendo concedido Q.26,310,780.39 a 1,400 usuarios en créditos anuales la morosidad llega a 7.39%.
Nuevas formas de organización de los grupos, capacitaciones y contactos más frecuentes entre los promotores y los grupos, así como diseño de formas de recuperación más efectivas, hacen suponer que el comportamiento de la morosidad va a reducirse a relativo corto plazo.
En términos generales se ha extendido la cobertura hacia más usuarios organizados en grupos, reduciendo los montos individuales.