Respondiendo a las necesidades de la población rural a mediados de los 80´s, la FUNDACION DEL CENTAVO diseñó con la ayuda de la Agencia Internacional para el Desarrollo AID, el programa de Compra-Venta de Tierras. El mismo consistía en adquirir en el mercado local, fincas que estuvieran en venta, luego las parcelaba, construía algunos servicios básicos y entregaba a personas que no poseían tierra, con la condición de pagarla en diez anualidades consecutivas. Conviene señalar que el Programa obtuvo tanto éxitos como fracasos. Era el primer intento serio por parte de una organización privada de Desarrollo de llevar adelante una redistribución de la tierra sin confiscaciones ni invasiones. Hasta ese momento la entidad no tenía la experiencia que posee ahora y se cometieron errores en la selección de las fincas, de los posibles beneficiarios y de los proyectos productivos a impulsar. A lo anterior se sumó la intromisión de grupos políticos de presión que manipularon a los nuevos pequeños terratenientes para que no cumplieran con sus compromisos de pago.
Eran los tiempos en los que la lucha por el poder político había dado el paso al diálogo entre los contendientes, silenciado las armas. Transcurrieron seis años hasta que nuevos intentos de conciliar intereses lograron el convenio de 1999 entre los beneficiarios en conflicto y La FUNDACION DEL CENTAVO. Lamentablemente ese Convenio se quedó en papel porque promesas de obtener la cobertura del valor de la deuda por parte del Gobierno han frenado casi cualquier intento de los beneficiarios de cumplir con los compromisos acordados, aunque la FUNDACION DEL CENTAVO ha cumplido con su parte de ese mismo Convenio que significó un gran sacrificio en su patrimonio al condonar todos los intereses y el 30% de la deuda de crédito agrícola. Pero no todo fue así. Hay varios ejemplos de grupos que se dedicaron esforzadamente a trabajar sus tierras y hoy disfrutan de una solvencia económica muy por encima de la media de sus lugares de origen, que se ha traducido en mejor educación para los hijos y mayor bienestar familiar. Ellos sí alcanzaron la meta que tenía la FUNDACION DEL CENTAVO: “Que fueran empresarios exitosos”.